La migración venezolana tiene rostro de mujer, por el rol protector que asume frente a su familia, siendo más propensa a verse afectada por la depresión y la ansiedad ante las situaciones que le toca vivir, esto según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un artículo publicado en el 2018. Sin embargo, quedarse en el problema no es una opción negociable para quienes buscan reinventarse frente a la adversidad.  

Debido a la emergencia sanitaria por la Covid 19, desde 2020 el desarrollo de las familias se ha visto afectado como consecuencia del confinamiento, generando estrés por pérdidas de trabajos, depresión por duelo migratorio, incertidumbre y angustias por la xenofobia y aporofobia, estas son algunas de las situaciones que afecta la salud mental y que se une a las situaciones propias que viven los migrantes, agudizando aún más su vulnerabilidad, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Para Dayana Aguiar, de 47 años de edad, proveniente de Maracaibo,  estado Zulia, Venezuela, en los 6 años que lleva viviendo en tierras guajiras no ha sido distinta esta situación, pero su personalidad alegre y contagiosa ha buscado darle siempre un revés a esta realidad. Ella es una mujer de tez morena, su cabello siempre está cubierto por un turbante, atuendo insigne de su cultura afrodescendiente, con la cual se identifica y representa en todo su esplendor se describe como una persona alegre, risueña y, de manera jocosa destaca que está “más buena que la arepa”. 

A su llegada a Colombia se fijó como objetivo trabajar sin descansar para traerse a su esposo e hijos y establecerse de manera permanente en este territorio. En sus inicios ella trabajó por varios meses en un hostal, luego despachando en una tienda y por último comenzó a incursionar en la recolección de materiales reutilizables para llevar un ingreso extra a su hogar.

Su historia de vida es conocida por amigos y familiares es por eso que quienes la conocen la describen como “una mujer fuerte, entusiasta, con carácter, con una de voz firme y segura” siempre con una sonrisa porque para Dayana de eso se trata, “sonreírle a la vida y agradecerle a Dios por cada oportunidad que le presenta”.

Dayana decidió ser resiliente

De su experiencia como participante en el proyecto de “Tú Puedes Ser Más” explicó que a través de la herramienta psicosocial “Decido Ser Sin Límite” aprendió hacerse consciente de su duelo migratorio para reorganizarse en su nueva vida: “yo ‘Decido Ser Sin Límites’, me enseñó a ser más resilientes, a identificar mis emociones y sobre todo drenar mis frustraciones, he aprendido que reprimir mis emociones no ayuda a seguir avanzando”. 

“Decido Ser Sin Límite” es una de la estrategia desarrollada por ASOCIACIÓN SALTO ÁNGEL, apoyado por “Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA”, diseñado para el desarrollo y potenciar las habilidades de los migrantes con el objetivo de lograr su propia autovaloración positiva, generar relaciones sociales de cuidado y bienestar, conservar la identidad y asegurar la reintegración social con la comunidad de acogida.

A pesar del tiempo que lleva viviendo en Colombia no había tenido la oportunidad de hacer este tipo de ejercicios de encuentro personal, pero en esta ocasión decidió darse la oportunidad de estar en otros espacios que le permitieran desarrollarse de manera personal. “Mientras tenga fuerzas y salud sacaré adelante a mi familia y siempre que pueda darle ánimo a alguien más lo haré, es lo que me diferencia frente a muchos, contagiar a otros de alegría es el tesoro que todos tienen en las buenas, ¿Pero en las malas que tienen que ofrecer?”  puntualizó Dayana con un tono fresco y sonriente.

 María Alejandra Pérez Carbonó /Comunicación Asangel